La designación de Antonio Huertas como embajador honorario de España refuerza una tendencia interesante: el uso del rol de “embajador” como figura de representación más allá del ámbito estrictamente institucional o diplomático. Más allá del nombramiento concreto, este tipo de movimientos muestra cómo el concepto de embajador se amplía hacia perfiles que combinan reputación, influencia y capacidad de representación pública. Un ejemplo más de cómo el término evoluciona y se integra en distintos ámbitos de comunicación y posicionamiento.